martes, 10 de mayo de 2011

Zona de confort.

A veces estamos tan a gusto en un lugar o con una situación, a conformidad con lo que hacemos o dejamos de hacer, que dejamos de lado algunos retos que tenemos en mente.
Es padrísimo conocer nuestros propios límites o zonas de confort y esos lugares a los que vas y sientes una paz inexplicable, que el simple sonido del viento te llena de energía y buenas vibras.
Hay que reconocer las cosas que realmente te gustan, aprender a recordar momentos que te arrancan sonrisas sin caer en ansiedad o melancolía. No es necesario ser gran sabio o conocedor de la vida para tener un cofre de tesoros con recuerdos que son de verdad valiosos y saber seleccionar lo que deja huella.
Las personas juegan roles muy importantes, desde miradas, gestos, reacciones, comentarios, conocimientos, etc.. que es como armar un rompecabezas con las piezas que vas encontrando cada día.
Ultimamente he explorado cosas nuevas, todas increíbles. Adoro trasladarme a las escenas y ser la observadora de mi experiencia. Vivo de una manera muy intensa todos los momentos de mi vida y trato de sacarle lo mejor a cada segundo, como si fuera una marioneta que se mueve con unos hilos que tejí en algún momento de la vida pero que están perfectamente diseñados para permitir la conexión entre ella y yo. Me gusta hacer las cosas como si siempre fuera la ultima oportunidad que tengo para hacerlas, tanteando el terreno pero con la conciencia de que las decisiones del momento van a crear los recuerdos del mañana y que solo así, se irá llenando ese cofre. Tu sabes de que quieres llenarlo, yo lo llamo: "Experiencias de vida".
El otro lado de la moneda, es qué tanto puedes alejarte de tu zona de confort, qué tanto hilo le das a la marioneta para que no se rompa y se quede ahí tirada. A a veces suele existir una barrera o algo que te impide hacer las cosas. Se llama miedo. No se el tamaño de eso pero puede ser muy grande como para no querer entrarle de lleno a esos caminos que ya están pavimentados, a lo que me refiero es a que si el camino se ve muy largo, da cosita aventarse por lo mismo, por no movernos de esa zona de confort. Al menos a mi me pasa a veces, que he encontrado un lugarcito en mi, muy agradable, tanto mi espacio, mi gente, mis hobbies, mi música, incluso las películas, por mas bizarro que suene, prefiero a veces ver mil veces la película que me gusta, no sólo por placer, sino por que sé que no me va a decepcionar. Chistoso, no? Pero así es. Reconozco mi espacio y la tierra que piso, y sí, puedo pasear a veces por lugares lejanos pero generalmente prefiero no quedarme por mucho tiempo, no se por que... Así pasa.
Supongo que no soy mutante por que me pasen esas cosas, al fin y al cabo soy un pasajero más de este tren.

¿Que cosas, no?